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Flamenco

El flamenco es un arte de cante, guitarra y baile nacido en Andalucía, en el sur de España, y muy ligado al pueblo gitano de la región. El baile une un zapateado potente, brazos y manos expresivos y vueltas, todo ello sostenido por el compás, el ciclo rítmico de cada forma flamenca. Los estudios lo enseñan en grupo, normalmente con música grabada y a veces con guitarrista o cantaor en directo.

  • Ritmo: aprendes a sentir y a llevar el compás con los pies y con las palmas.
  • Piernas y core fuertes, y una postura erguida y orgullosa.
  • Coordinación de pies, brazos, manos y cabeza a la vez.
  • Expresión y presencia: cada forma tiene su propio carácter, de lo solemne a lo juguetón.
  • El escenario, si te apetece: muchas escuelas organizan espectáculos.
  • Zapatos de flamenco: tacón firme, con clavos pequeños en el tacón y la puntera para que el sonido salga limpio. Para las primeras clases puede valer cualquier zapato resistente de tacón bajo; pregunta en el estudio.
  • Para ellas, una falda de ensayo larga y con vuelo: el trabajo con la falda forma parte del baile. Ellos llevan pantalones ajustados que dejan doblar las rodillas con libertad.
  • Una camiseta ajustada, para que el profesor vea tu postura y tus brazos.
  • Más adelante, algunas formas usan abanico, mantón o castañuelas; el profesor te dirá cuándo.
  • Agua.
  • De 60 a 90 minutos.
  • Un calentamiento y después técnica de zapateado: golpes con la media punta, el tacón y el pie entero (planta, tacón, golpe), primero despacio y luego más rápido.
  • Palmas y cuenta del compás; varias de las formas más conocidas cuentan en ciclos de 12 tiempos.
  • Brazos (braceo), manos (floreo) y vueltas.
  • Después, una coreografía: a menudo sevillanas, un baile popular por parejas que se enseña en muchas escuelas de flamenco, o un palo (una forma flamenca) como los tangos, las alegrías o la soleá. Un grupo suele trabajar la misma pieza durante semanas.
  • La primera clase trata la postura, un zapateado sencillo y las palmas. Que los pies suenen limpios lleva su tiempo.
  • A adultos de todas las edades: el flamenco no pide un cuerpo concreto, y se puede empezar a cualquier edad.
  • A quien le encantan la música y el ritmo, músicos incluidos.
  • A quien quiere un baile propio, fuerte y expresivo, sin necesidad de pareja.
  • A bailarines de otros estilos que quieren mejorar el ritmo y el trabajo de pies.
  • Le va menos a quien busca resultados rápidos: la técnica pide paciencia. El zapateado es exigente y carga rodillas, caderas, espalda y espinillas; si tienes problemas ahí, consulta a un médico, avisa al profesor y sube el ritmo poco a poco.